Era EL lanzamiento de videojuegos más esperado del año y los sitios web especializados fueron unánimes: todos calificaron a Red Dead Redemption como la panacea de los videojuegos de mundo abierto.
En Squad, hemos sido tres los que hemos probado Red Dead Redemption 2 (RDR2) y nuestras opiniones son… algo más matizadas.
El mundo abierto y sus gráficos.
Sin entrar en tecnicismos, desde los primeros minutos se nota que RDR2 es una auténtica pasada y que los desarrolladores se han esforzado al máximo por pulir cada detalle de la experiencia. Es fácil perderse en unos paisajes muy envolventes; nos encantan los matices de los efectos meteorológicos o la luz cambiante del día y la noche. Es evidente que los ocho años transcurridos entre las dos entregas están más que justificados en este aspecto, que es —hay que señalarlo— el principal argumento de venta o de comunicación. Las críticas entusiastas sobre el juego se centran, por otra parte, en gran medida en este efecto «wow».
¿Y qué hay de la jugabilidad?
Pero no seamos tan exigentes: la jugabilidad sigue siendo bastante fluida… aunque… A medida que avanza el juego, se nota que hay algunos aspectos que fallan. Por ejemplo, el ultrarrealismo con el que se representan los obstáculos —cada árbol, tocón, pendiente, roca…— puede llevar al jugador al límite de la paciencia, ya que la jugabilidad exige una precisión quirúrgica.
En cuanto a los (muy) largos desplazamientos a caballo, aunque invitan a sumergirse en los gráficos antes mencionados, siguen siendo tramos que, por desgracia, marcan el ritmo del juego, sobre todo teniendo en cuenta que el mundo abierto es gigantesco.
En la práctica, ¿a qué tipo de jugador va dirigido RDR2?
Así que sí, los aficionados a juegos del estilo de Morrowind encontrarán aquí lo que buscan. Sin embargo, para los jugadores más ocasionales, hay dos aspectos que hacen que este viaje al Lejano Oeste resulte una incursión bastante complicada en un universo exclusivo:
- La gran cantidad de misiones, encargos o acciones puede llegar a ser un obstáculo para la inmersión. Por ejemplo, para conseguir una mochila de transporte más grande, tendrás que cazar sin falta dos especies animales… de entre las cerca de 250 que hay.
- La sobrecarga visual, la previsibilidad del guion en algunos momentos, el carácter fragmentario de las reacciones del mundo y la infinidad de acciones posibles nos hacen pensar a veces que, si Red Dead Redemption 1 ya recibió una puntuación de 9/10 por parte de GameKult, la segunda entrega merecería una puntuación —como mucho— equivalente.
En definitiva: ¿«Imprescindible» o «truco publicitario»?
Nuestras opiniones al respecto son bastante dispares. Sin duda, un poco de ambas cosas. Después de haber oído (demasiadas veces) a los blogueros de videojuegos decir que habría un «antes» y un «después» de RDR2, hay que reconocer que «sí», es un juego muy bien acabado y totalmente en la línea de lo que esperábamos de Rockstar para unasegunda entrega. A pesar de ello, no debemos pasar por alto los demás juegos existentes (que tratan otras épocas) en el formato de mundo abierto. Pensamos, por ejemplo, en el último Assassin’s Creed o incluso en GTA, que siguen siendo imprescindibles del género.
No somos los únicos que hemos tenido una visión más clara de RDR2; échale un vistazo también a este vídeo bastante esclarecedor sobre el tema, de Sheshounet.
